09/24/2021
-¿Aún la extrañas?
-¿A quién? ¿Al amor de mi vida?
No, ni un poquito.
-Que extraño eres, ¿Cómo puede ser el amor de tu vida alguien a quién ni siquiera extrañas?
-¿Sabés qué pasa cuando las frutas maduran, no?
-¿Se separan del árbol?
-Así es. Mi amor ahora es como una fruta madura.
Y me he separado de mi árbol.
Y madurar implica aprender a dejar ir, incluso cuando se trata del amor de tu vida.
Por eso no la extraño.
Al fin y al cabo, si la vida quiere, nos volverá a reunir.
Y si nunca sucede, siempre recordaré algo; ella me hizo conocer el amor, y más que eso, me hizo madurarlo, aprender que amar, no significa poseer.