21/04/2026
En mi reflexion les escribo y se las comparto para cuando les llegue el momento sepan ser.
Hay momentos en la vida donde la valentía no se mide por cuánto aguantamos, sino por nuestra capacidad de quedarnos cuando el dolor es insoportable. Cuando la salud de nuestro perro se quiebra y nos toca tomar la decisión más difícil, la de ayudarlos a descansar, surge una responsabilidad que no admite excusas....ESTAR AHÍ!
Muchos por miedo o por no querer sufrir, eligen salir de la habitación. Pero ese es el momento en que ellos más nos necesitan. Durante años, ellos fueron nuestra sombra, nuestro consuelo en los días grises y nuestra alegría sin condiciones. No es justo que en su momento de mayor vulnerabilidad, cuando sienten que la vida se les escapa, se encuentren rodeados de extraños en una mesa fría de metal.
Ellos saben que se van. Sienten el miedo de lo desconocido, y lo único que buscan es ese aroma familiar, esa voz que siempre los llamó a comer o a jugar, y ese contacto que les dice que todo estará bien...no seas cobarde. Tu dolor de verlos partir es pequeño comparado con el vacío que ellos sienten si los dejas solos en su último aliento.
Tuve la fortuna de despedir a Gaia de la forma más pura posible. Ella se fue en mis brazos, sintiendo el calor de quien la amó cada día. Su último respiro fue bajo un calmo abrazo...se fue en paz porque no tuvo que buscarme con la mirada, yo ya estaba ahí.
Sentir que se apagan mientras los sostienes es un peso que desgarra el alma, pero saber que su última imagen fue tu rostro y su última sensación fue tu caricia, te da una paz que el tiempo transforma en consuelo.
A vos que tenés una mascota ...cuando llegue el momento, no le sueltes la mano. Sé su ancla, sé su calma y devolvele un poco de toda la lealtad que te dio. Que se vayan sabiendo que hasta el final, estuvieron a salvo en tu amor ❤️ 🐶