30/05/2018
Muchas veces el miedo nos empuja a entablar una relación, el miedo a no estar solos, a no poder evolucionar sin la colaboración de otra persona, el miedo a arrugarnos y perder nuestras capacidades de seducción, el miedo a no conseguir a una persona que se acerque más a lo que deseamos, el miedo a que esa persona que no nos hace feliz pueda ser feliz con alguien más o contribuir a la felicidad de otra persona, el miedo a los comentarios asociados a nuestra soledad, en fin… somos especialistas en disfrazar los miedos por los cuales nos vinculamos a otra persona.
Cuando derribamos esos miedos y conscientes de lo que nos merecemos y de lo que estamos dispuestos a ofrecer, podemos tomar decisiones más responsable en el amor, que probablemente nos permitan vivir un amor libre, ése que resulta realmente satisfactorio porque es honesto, es sincero, tiene otros fundamentos diferentes al miedo y al egoísmo.