27/08/2020
"OTRO DÍA LOS ACOMPAÑO, CUANDO NO LLOVIZNE"
Nos dijo una amable vecina cuando nos vio salir a pasear a la playa.
Son las 6.30 de la mañana de este jueves y mis perritos me sacan a pasear a la playa más hermosa del universo, la de Cerro Azul...
Lazy, Asisa, Indira y Einstein son quienes se sacuden felices del frío nocturno y, alborozados, entre saltos y besos, piden salir.
Yo ya estoy preparadita: ya hice el jugo, boté la basura, me puse el buzo, me hice el moño y sin celular ni monedero, contenta les quito sus chompitas y les pongo sus correas.
Nuestra familia se agranda: fuera esperan dos galanes caninos: Charqui y Rex, perros de vecinos que se juntan al club… ¿cómo no dejarlos venir?
Es justamente la llovizna la que nos da un regalo: hace que toda nuestra inmensa playa cerroazuleña sea exclusivamente nuestra. No hay deportistas ni pescadores. Sólo están garzas blancas sentadas en sus botes y se me ocurre que quizás los presos del mundo sueñan en ese instante con el mar a través de los ojos de esas aves…
El puerto está repleto de gaviotas. La llovizna refresca el paso rápido que me impone la inmensa Asisa...
Reluce en plata brillante la arena. El mar está alejado pero la remoja dejándola como un espejo, un perfecto escenario natural: ver correr, volar y jugar animales sin ataduras.
Comienzan haciéndose guerra mis perritos entre ellos. Luego todos van contra Asisa, por ser la más grande quizás. Mordizquean unos inusuales muy-muys que desayunan. Y, comienza lo que tal vez más les guste: perseguir gaviotas ¡cómo lo disfrutan todos, los que corren desde sus patas, y los que vuelan desde sus alas!
A veces parece inminente que los pájaros serán alcanzados pero éstos, rápidos como ellos solos, se elevan en un santiamén. Entonces algunos ladridos inconformes mojan la lluvia, pero sólo un momento porque el rencor no existe en la playa ¡y sigue el juego!
Verlos me recuerda a nosotros, a ti, a mí, a todos en el fondo: igual persiguiendo sueños. Igual disfrutando tras estrellas inalcanzables. Tratando de elevarnos para salvarnos. Amargándonos sólo un ratito, para después seguir.
El sol no se deja extrañar, es la soledad la reina del invierno en nuestra playa.
Y la soledad, madre de la libertad…
San Vicente, 27 de Agosto del 2020
ROCIO LOPEZ LUNA