18/12/2025
"Cuando empecé a preparar Hellboy, yo no era el actor que la industria tenía en su lista. No era el tipo que “garantiza taquilla”. Era el tipo que te rompe la cara en pantalla, que gruñe, que sale con un cig**ro y un corazón roto. Sentía que estaba entrando a un territorio donde nadie apostaba por mí, excepto Guillermo del Toro.
Guillermo me miró como si Hellboy ya existiera dentro de mí. Como si yo solo tuviera que quitarme la piel. Me decía, “El monstruo está ahí. Y el corazón también”. Yo tenía miedo de fallarle, porque no me estaba eligiendo por conveniencia, sino por fe. Fe verdadera. En esta industria, eso no existe casi nunca.
La primera vez que me vi con el traje completo, maquillaje, puro, abrigo, hubo un silencio en el set. La gente dejó de hablar. Era como si alguien hubiera llegado que nadie conocía. Yo levanté la mirada y pensé: “Carajo, soy yo, pero no soy yo.” Sentí algo que no sabía explicar, pertenencia.
Ese día entendí que Hellboy era un espejo de todo lo que nunca dije en voz alta, la rabia, el humor oscuro, la ternura escondida, el sentimiento de no encajar en ningún lado y aun así querer salvar algo."
- Ron Perlman