25/10/2024
El Hanal Pixán o "comida de las ánimas"✨
Es una tradición del pueblo maya que se lleva a cabo para recordar de una manera especial a los amigos y parientes que se adelantaron en el viaje eterno. Es un acontecimiento especial para los deudos de los difuntos, pues saben que, en estos días, del 31 de octubre al 2 de noviembre, las ánimas "reciben permiso" para visitar a sus familiares, ya que se cree que es durante este tiempo que las ánimas reciben el permiso para visitar a sus familiares, con el fin de saborear los platillos y cambiarse de ropa y calzado que les proveen los vivos.
El día 31 de octubre llamado u hanal palal, es dedicado para los niños difuntos. El altar es decorado con un mantel blanco bordado de muchos colores, se colocan dulces, juguetes, velas de colores y se adorna con flores de xpujuc (de tipo silvestre y de color amarillo), xtés en color rojo y virginias, entre otros elementos.
El día 1 de noviembre llamado u hanal nucuch uinicoob, se consagra para los adultos difuntos; decorando el altar con un mantel que puede ser de hoja de plátano o de tela blanca con bordado en color negro, velas blancas, ci****os, utensilios de trabajo como machetes, ropa y calzado para regresar a su morada limpios y un par de huaraches para su camino.
El día 2 de noviembre, llamado u hanal pixanoob o misa pixán está destinado para los fieles difuntos y se celebran oraciones a las ánimas en el cementerio local, además de que el altar suele representarse más pequeño.
La tradición incluye varios ritos, pero el principal consiste en poner una mesa que funciona como altar, alumbrada con velas de cera, debajo de los árboles del patio y cerca de las sepulturas de los familiares, donde se coloca comida típica de la temporada: atole nuevo, pibes o mucbipollos, jícamas, mandarinas, naranjas, xec (mezcla hecha con naranja, mandarina, jícama y otras frutas, así como chile molido), dulce de papaya, coco y pepita, tamales de x’pelón, vaporcitos, balché (bebida embriagante que se hace con la corteza de un árbol), pan dulce y jícaras de sabroso tan-chucuá (atole que se fabrica con masa de maíz, cacao, pimienta y anís). Todo eso adornado con veladoras, flores, ramas de ruda y las fotografías de las personas fallecidas.
Estas viandas pasan toda la noche del 1 al 2 de noviembre, en esos pequeños altares, debajo de los árboles. Y cuando las almas de los difuntos "han tomado la gracia", los familiares de aquellos, meriendan los mucbipollos, y los pibinales, y se toman el atole y el balché.
Una semana después, se efectúa el bix (ochovario del día de finados, se dice también de la reunión o fiesta que se hace a los ocho días de algún acontecimiento) u octava, que es una especie de repetición menos complicada que la anterior. En las noches de esos días, en las puertas de las casas y en las albarradas se encienden hileras de velas para que las almas vean su camino al venir y al retirarse de la población al terminar los finados.
, , , National Geographic, por México, , , ,