10/09/2026
Hermoso Yucatán
🦩 El milagro de la vida en el barro 🦩
En esta foto no solo vemos un flamenco caribeño (Phoenicopterus ruber) descansando. Lo que realmente ocurre es un acto de ternura y protección: un padre o madre alimentando a su cría, manteniéndola bien abrazada bajo su ala para darle calor y seguridad.
Un detalle que salta a la vista es la estructura del nido, que se está desmoronando en la parte frontal. Esto nos revela la verdadera naturaleza de esta “casa” y los materiales con los que está construida:
· Materiales y Construcción: Los flamencos son auténticos albañiles. Construyen montículos cónicos (con forma de tronco de cono) con una depresión en la parte superior para que el huevo no ruede. Para lograrlo, utilizan una mezcla de barro o arcilla (el componente principal), arena, plumas, conchuelas y restos de otros nidos, todos materiales orgánicos resistentes al agua. La mezcla se endurece como el cemento, creando una base sólida.
· Dimensiones: Estos nidos pueden alcanzar una altura de 40 a 50 cm (aunque se han registrado hasta 60 cm) y tener un diámetro en la base de 50 a 80 cm. Se construyen en zonas altas para evitar que las inundaciones arrastren los huevos.
· Desgaste natural: Que el nido se vea desmoronado en la foto es normal. Con el tiempo, la exposición al agua y el peso de los padres lo erosionan. Por eso, durante la crianza, los padres deben repararlo constantemente.
Este nido es la cuna donde nace un solo huevo que ambos padres incuban por unos 27 a 32 días. Al nacer, la cría es alimentada con una sustancia única llamada “leche de buche”, un líquido rojo y nutritivo que ambos padres producen y regurgitan.
Es un recordatorio de que, incluso en la naturaleza, los hogares más fuertes se construyen con los materiales más humildes y el cuidado constante.
Estas imágenes fueron tomadas en la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos de acuerdo con el oficio de autorización F00.9.DRBRL/145/2026, para promover la Conservación del Flamenco Americano y sus ecosistemas”