27/03/2025
¿Cómo le hicimos para aguantar la carretera sin aire acondicionado, con la ventana abajo y tragando polvo, sin quejarnos por el calorón?
¿Cómo sobrevivimos sin GPS, sin Google Maps, solo con un mapa de papel doblado mil veces y preguntando en las gasolineras?
¿Cómo rodábamos sin celular para avisar que íbamos tarde, sin WhatsApp para decir “ya casi llego”, solo confiando en el reloj del tablero y en la suerte?
¿Cómo hicimos para no dormirnos sin Red Bull ni café de máquina, solo con una Coca bien fría y un buen corrido sonando en la radio AM?
¿Cómo nos curábamos los chingadazos sin tantas medicinas, solo con saliva, alcohol de la cajuela y un “aguántese, compa, no es para tanto”?
¿Cómo arreglábamos las fallas del camión sin tutoriales de YouTube, sin sensores, solo con una buena caja de herramientas y la experiencia de los viejos?
¿Cómo enamorábamos sin mensajes ni videollamadas, solo con cartas, serenatas y el valor de llegar hasta su casa caminando?
¿Cómo sobrevivimos sin playlist personalizada, solo con cassettes, la radio y la voz del copiloto contando historias para no dormirnos?
Y sin embargo, aquí seguimos. Aprendimos a la brava, a punta de kilómetros, de errores y de chingazos, pero con orgullo de haber vivido la carretera de verdad.
Porque antes no necesitábamos tanto para ser felices. Nos bastaba un buen camión, una carga bien pagada y la certeza de que alguien nos esperaba en casa.
Seguimos dando todo...
10-28. EL WUEVO