23/09/2026
Nuestra historia con el mezcal certificado en Guerrero comenzó hace más de 30 años.
Ver hoy esta publicación de la Secretaría de Fomento y Desarrollo Económico de Guerrero nos llena de recuerdos y también de orgullo.
Una de las marcas que aparece en esta imagen, Don Filí, forma parte de nuestra propia historia.
Desde 1993, nuestra familia ha formado parte de una organización de productores mezcaleros de Guerrero que participó, junto con productores de Oaxaca y otras regiones, en el proceso que llevó al reconocimiento de la Denominación de Origen Mezcal en 1994.
Años después, como organización, se impulsaron marcas colectivas como Don Filí y El Tequan. Durante mucho tiempo, nosotros, junto con otros maestros y productores mezcaleros de Guerrero, elaboramos mezcal que posteriormente era envasado y comercializado bajo la marca Don Filí. Fue uno de los primeros esfuerzos por llevar el mezcal guerrerense hacia la formalidad, la certificación y nuevos mercados.
Pero detrás de una botella siempre ha existido una realidad que pocas veces se cuenta.
El mezcal de Guerrero nace principalmente en un contexto campesino. Muchos de quienes iniciaron este camino hace más de tres décadas son hoy adultos mayores: hombres del campo que aprendieron a producir mezcal de sus padres y abuelos y que durante años combinaron el trabajo agrícola con la producción artesanal.
Con el paso del tiempo, las disposiciones para producir, certificar, envasar y comercializar bebidas alcohólicas han cambiado considerablemente. Los procedimientos de certificación, trazabilidad, obligaciones fiscales y requisitos ante distintas instituciones son hoy muy diferentes a los de aquellos primeros años. Para muchos pequeños productores rurales, adaptarse a esta nueva realidad ha representado un enorme desafío y, poco a poco, varios dejaron de producir o de envasar mezcal bajo aquellas marcas.
Por eso esta fotografía representa mucho más que cuatro botellas.
Representa a una generación de productores que abrió camino para el mezcal de Guerrero. Una generación de la que nuestra familia tuvo la oportunidad de formar parte.
Hoy continuamos ese camino desde nuestro propio proyecto, enfrentando nuevamente el proceso de formalización, certificación y comercialización, pero llevando con nosotros el conocimiento, la experiencia y la historia de quienes comenzaron antes.
Nuestro proyecto no empieza con una botella nueva.
Tiene detrás décadas de trabajo en el campo, organización y mezcal.