10/02/2022
La paciencia: un hábito olvidado
La paciencia es realmente una virtud. La paciencia se puede definir como la capacidad de tolerar o soportar desgracias o adversidades con fortaleza y sin queja. Una persona paciente se puede confundir con alguien que le guste sufrir o ser masoquista. Sin embargo, Aristóteles, filósofo griego, considera a la paciencia como un tipo de resignación sana y no malgastar el tiempo en cosas que no podemos controlar.
De hecho, vivimos en una época que deseamos gratificación instantánea, en otras palabras, existe una fuerza social que nos empuja a satisfacer nuestros deseos e impulsos inmediatamente. Nuestros hijos quieren el último celular aun cuando el otro sigue funcionando, desean los tenis de marca que el youtuber usa o el juguete que fue anunciado en la televisión. Es una generación instantánea con mucha ansiedad cuando no reciben alguna notificación o aprobación rápidamente en sus redes sociales.
Nuestros hijos se desesperan cuando su maestra no los atiende al instante o ¿cuántos de niños y adolescentes usan códigos ilegales para hacer trampa en un juego y vencer algún nivel o que nunca los maten? Recuerdo cuando mi hijo menor jugaba el videojuego de Super Mario Bros en el Nintendo y de repente lo vi llorar. Le pregunté por qué y me dijo: "Papá, es que solamente tengo tres vidas para terminar el juego y me matan. Entonces, tengo que empezar el juego nuevamente", y le dije: "Muy bien, hijito. Te va a enseñar a tener paciencia". Y después de algunas semanas me dijo muy orgulloso: "Ya lo terminé". En aquel entonces consideré que tenían una ventaja para desarrollar esta virtud. Ahora es diferente: son inmortales y no tienen límite de tiempo para avanzar en cada uno de los niveles o misiones. Todo está diseñando para ganar.
Aquí hay algo muy crítico: pudiera parecer divertido hacer trampa al principio. Pero, después, produce grandes vacíos y pérdida de un sentido de vida. La cuestión es que ya no existe desafío o reto a vencer. Enseñemos a nuestros hijos a ser pacientes, ya que no todo en la vida es instantáneo. Aquí hay algunos consejos:
Enseñemos que es vital ser pacientes. Lograr la satisfacción de terminar una carrera es necesario ser paciente al menos 15 años de nuestra vida: levantarnos temprano cada mañana, ser puntuales, poner atención en clase, soportar clases aburridas, hacer tareas, tener disciplina y estudiar en forma constante para aprobar los exámenes. No es fácil realizar todas estas actividades para obtener un título profesional 15 años después.
Centrarnos en el proceso y no en el resultado. Algunas escuelas cometen el error de centrar todos sus esfuerzos en el resultado y no en el proceso. Algunos directores están preocupados por qué los estudiantes no son felices, entonces exigen a sus maestros que su enseñanza sea divertida para sus alumnos estén contentos. Y mi pregunta es ¿y el aprendizaje? ¿Qué pasará cuando el alumno se enfrente a una clase aburrida? Simplemente culpará al maestro de su falta de motivación y abandonará la tarea.
Desconectarnos. Cuando nos levantemos por la mañana no revisar nuestro celular. Prepararnos el desayuno que requiera ciertos minutos y no desayunos instantáneos. Tener horario para revisar las redes sociales y jugar videojuegos. No contestar cada mensaje recibido sino esperar a que se acumulen varios. Esperar el turno hasta que el maestro lo conceda.