24/02/2022
Dedicado a mi alma.
Aterricé en este plano, y empecé a llorar, como si fuera la crónica de lo que aquí había venido a buscar.
Hice mi elección, fue mi decisión. Una decisión necesitada, y muy anhelada para poder continuar con mi largo camino, en este, una vez más, mi viaje elegido, hacia la paz , fuera de la oscuridad.
Vine sabiendo y eligiendo, cada una de las pequeñas y grandes cosas por las que iba y voy a pasar. Elegí mi familia, mis amigos y a su vez, mis enemigos. ¿Enemigos? que cosas tiene la vida al llamarlos así.
Pues ellos son nuestros mayores maestros, de los que más aprendemos y de los que si sabemos entender nos harán ver y saber.
También los hemos elegido, uno a uno, momento a momento, dolor a dolor. Pacto tras pacto, elección tras elección, van apareciendo en mi plano todo lo que antes ya había calculado e intencionado. ¿Cuantas veces me lo tengo que decir? ¿Cuantas más me lo voy a repetir? Vengo a aprender, a mejorar, a trascender, a integrar, a saber, a conocer.
Todos los días de mi vida de humano, mi alma me manda justo lo que estoy necesitando, para que me de cuenta de una vez , quien soy en realidad y el propósito adquirido por el cual hasta aquí he venido.
Me apoyaré en mis pactos de almas amigas, me cobijaré en el reflejo que más calor y luz me de, ya que cuanto más difícil se haga mi camino, lo que he venido a buscar, se mostrará ante mis ojos, y yo lo llamaré destino.