16/02/2021
Erase una vez una tarde plomiza de enero de 2021. Tres amigos, Toño, Javi y Armand, charlaban distendidamente en la terraza de El Hipódromo de Suso, a mano izquierda subiendo al Faro de Cabo Mayor en Santander, pues faltaba un cuarto para jugar al mus. Se lamentaban de la imposibilidad de viajar debido al confinamiento perimetral autonómico decretado a causa de la pandemia por el COVID-19. Uno de ellos comentó la posibilidad de hacer una escapada en grupo una vez acabara esta pesadilla continua que es el coronavirus. Otro apuntó la opción que esa escapada fuera a Santiago de Compostela. Hacía tiempo que contemplaba la posibilidad y coincidía con el deseo del tercero que, a su vez, señaló que ese viaje se podría hacer en moto, en Vespino concretamente. En ese momento los astros se alinearon, el sol despuntó de entre las nubes y sonaron las palabras mágicas que tradicionalmente aúnan voluntades y marcan el objetivo: ¡¡NO HAY HUEVOS!!
A partir de ahí comenzaron a concretar, entre risas, el número de etapas e itinerario. Pronto se pusieron de acuerdo en que fuera por la costa cantábrica en su mayor parte y que entre ida y vuelta durara una semana más o menos.
El segundo escalón a solventar era el vehículo a utilizar: el Vespino. Javi había restaurado, hacía poco tiempo y con mucha ilusión en el Taller del Doctor de las Motos, un magnífico Vespino color blanco que lucía precioso. Él tenía el asunto solventado. Toño desempolvaría una Vespa LX 50, ciclomotor de 4 tiempos con variador primo hermano del Vespino, que debía poner a punto pues llevaba tiempo parada y sin uso. Armand no tenía un vehículo de esas características ni similar, así que se puso a buscar. Con mucho empeño, localizó un Vespino F9 color rojo junto a Tomelloso (Ciudad Real), concretamente en Argamasilla de Alba. Estaba en muy buenas condiciones y no se lo pensó dos veces. Lo compró y contrató un transporte que lo trajera a Santander.
Las etapas se han ido elaborando de forma que den margen a disfrutar de la experiencia, del paisaje, de la gastronomía y del momento. Más o menos están estructuradas y el itinerario detallado. No sabemos aún cuando saldremos camino de la Ciudad del Apóstol. Ni hemos matizado alguno de los detalles imprescindibles en la logística viajera. Hay tiempo para ello.
La Vespino de Armand está ahora en el Taller del Doctor de las Motos pasando la revisión. Tratamos de ver la mejor forma de llevar el equipaje. No hemos concertado ningún tipo de alojamiento. Pero si hemos tratado de animar a algún amigo a que se una a la andanza. Parece que Guti, con quien compartimos partidas y comidas a tiempo parcial cuando sus deberes se lo permiten, se está animando seriamente. Deseamos ser cuatro, por lo menos, para poder jugar al mus en los ratos libres que la aventura nos permita.
A través de este perfil os tendremos al corriente de nuestros preparativos y avances. Os informaremos de fechas y detalles. Una vez comencemos el periplo, os relataremos todo lo que vaya sucediendo y que sea contable, claro.
Esperamos y agradecemos vuestros comentarios.