16/09/2025
Mientras descansa, mi mirada se fija en su rostro, ese rostro que me habla sobre el tiempo pasado, piel de cristal, arrugas infinitas.
Su cuerpo parado, sus brazos flacos siguen un balanceo como cual toca unos tambores imaginarios, de vez en cuando se paran a modo de desconexión total, y se hace el silencio, ni respirar se siente, solo el péndulo del reloj de pared me recuerda que la vida sigue su cauce, pero, para ella, su tiempo ya no es el nuestro, ese tiempo que transcurre mientras ves como los hijos se hacen mayores, de como la vida sigue trayendo momentos, unas veces buenos otras veces no tanto, pero te vas acordando, pero ella.... ya no, ella vive cautiva de la voracidad de ese ser come vidas, dejándolos huecos por dentro, sin recuerdos, sin saber quiénes son o incluso sin saber si viven o están mu***os, una vida sin vida, un universo vacío.
Me produce una sensación de incapacidad tan enorme que no puedo acostumbrarme a ello, rabia, dolor cual puñal clavado en el pecho, que a veces no me dejar ni respirar.
Sé que la vida es así, hasta llego a convencerme de que no hay más por hacer que lo que ya está hecho, ya solo tengo que aprender a sobrellevarlo de la mejor manera posible y seguir adelante, difícil camino, situación injusta, pero no hay más salidas, ya no, solo que se sienta tranquila y en paz, aunque para quienes estamos a su lado sea una lucha continua de sentimientos encontrados.
Que duro es esta enfermedad que te arrebata a los que te protegieron y te enseñaron a andar en esta vida, pero más duro es ver como se va sin poder hacer nada para remediarlo.
Ojalá algún día se encuentre la fórmula para terminar con este mal y que solo sea en el futuro un mal sueño.
Dedicado para todas aquellas personas que están sufriendo este mal llamado Alzheimer y que se encuentran en un lado y en el otro de esta historia.
Esperanza, cuidadora entregada al amor del cuidado