22/10/2020
Soy Týr, hijo de Hymir y Frilla. Mi misión es combatir con honor.
Siempre he sido guerrero, y he defendido a mi pueblo de tal modo, que cuando tú dices "daría mi brazo por" lo dices recordando mi propio sacrificio, pues metí mi brazo entre las fauces del lobo para poder encadenarlo, y de este modo proteger a los míos de su creciente ferocidad. Toda entrega a una causa requiere sacrificios, y la defensa de lo que uno ama es la causa mejor, la que te llena la vida con un objetivo y te empuja a seguir cuando los días son oscuros. Siempre amanecerá para tí y para mí, y ningún obstáculo te ha de mover de tu misión, si ésta es honorable.
En estos tiempos veo a los defraudan, a los que insultan gratuitamente, a los que no tienen palabra ni saben lo que es la dignidad y jamás se levantaron orgullosos de su comportamiento del día anterior, los que no conocen la coherencia ni la humildad, y creen que combatir es avasallar con palabras o humillando a otros. Mi corazón se entristece, porque ser honorable es proteger con tu sangre a quien más lo necesita, pero no es necesario enterrar de modo innoble al enemigo, ni agredir sin igualdad de armas y por deporte.
De una vida con honor uno aprende a sacar partido de sus propias debilidades, y a explotar todas las fortalezas, y lo que te hará siempre grande es medir a los que tienes a tu alrededor por sus hechos, no por palabras que luego el viento se ha de llevar. Tu hermano en el combate de la vida probablemente no necesite pregonarlo, pero sentirás que el viento cesa cuando su escudo esté a tu lado, y encontrarás sopa y un lugar junto al fuego en su morada, sin pedir ni dar explicaciones. ¡Ten siempre afilada tu espada y presto tu escudo para cuidar sus intereses, de igual modo, y así conocerás la paz que el honor procura!
¡Palabra de Týr, mano izquierda del muro de escudos de Odín!