05/10/2026
Me salió del alma
YO TENGO "SABOR A CASA"
La vida posmoderna o contemporánea —como se le llama a este momento de la historia— nos va marcando el paso en este recorrido al que denominamos vivir.
Ayer me tocó vivir una experiencia inolvidable en la clausura de la Feria Internacional del Libro en mi hermosa República Dominicana.
Estuve en una actividad desarrollada por escritoras y poetas de Puerto Rico en honor a la gran Julia de Burgos. Aprendí y me motivé a seguir leyendo e investigando sobre esa extraordinaria poeta, periodista, activista y defensora de los derechos civiles en su país.
Al salir de allí, tuve la gran suerte de encontrarme con mi querido amigo Rafael Álvarez: escritor, catedrático y un extraordinario investigador de nuestra cultura dominicana y junto a él estuvo Jacinto Sención, sociólogo nuestro de larga data en su ejercicio profesional.
Tras saludarnos efusivamente, me invitó a su espacio en Multi medios El Demócrata a compartir una interesante entrevista para expresar mi sentir, como profesional de la educación y de la terapia familiar, sobre el rumbo que lamentablemente lleva nuestra Quisqueya querida en este momento histórico.
Hablé de mi libro LA FAMILIA, el método para un hogar feliz y sobre mi experiencia en las aulas durante estos últimos 12 años.
Fue una vivencia inolvidable en la que siento que dejé reflexiones profundas que motivarán a pensar de manera seria y resolutiva sobre los problemas de salud mental que enfrentamos, estrechamente ligados a la falta de herramientas para formar desde el hogar y lograr familias saludables de forma integral.
Al salir, pude validar dos cosas fundamentales.
La primera, el impacto de mi trabajo como terapeuta: a casi diez años de haber acompañado a una persona en mi consulta, aún seguimos en contacto, manteniendo siempre ese equilibrio tan sutil entre el respeto profesional y la calidez humana.
Para mí, eso es algo extraordinario.
Posteriormente, mientras compartía un almuerzo en un lugar muy agradable, ocurrió una gran sorpresa: la persona que se acercó a mi mesa lo hizo con una amplia sonrisa esbozada en el rostro y llamándome de una manera muy especial.
Me dijo: «¡Orientadora!, yo estudié en el liceo cuando usted estaba allá».
Solo me salió preguntarle:
«Dime, ¿cómo te traté?», y su respuesta me dejó sin aliento cuando me dijo: «Usted marcó mi vida».
Su sonrisa y esas palabras cerraron con broche de oro un día maravilloso.
Reflexión desde mis adentros:
A veces pensamos que los demás solo valoran lo externo o aquello que aparenta ser bueno por estar de moda o venir de fuera; pero mi experiencia de ayer me dejó clara una verdad muy sencilla:
«Cuando te preparas y haces lo que te corresponde con amor y profesionalismo, todos sabrán valorar que eres un producto con auténtico sabor a casa».
Arelis García López
Terapeuta Familiar y Educadora