Osiris Polonia Reyes

Osiris Polonia Reyes Humano | Padre | Escritor
Próximo libro
"Viacrucis Tropical" 2026

"El desborde" es un relato magistral que opera como una tragedia rural de proporciones míticas. A través de una prosa po...
02/26/2026

"El desborde" es un relato magistral que opera como una tragedia rural de proporciones míticas. A través de una prosa poética y sensorial, el autor construye una atmósfera de fatalidad ineludible. La historia de Fellé y Forosa es la historia de cómo el miedo, la superstición y la violencia pueden torcer el destino de los hombres, llevándolos a destruir aquello que, irónicamente, les dio la vida. Es una meditación profunda sobre la culpa, la memoria y las oscuras corrientes que fluyen bajo la superficie de la vida cotidiana en una comunidad cerrada. La estructura en espejo de las dos partes no solo explica el "quién" y el "por qué" de la tragedia, sino que la eleva a una categoría universal: la del hombre que, cegado por su propia tormenta interna, termina por desbordarse y ahogarse en ella.

Puedes leerlo en tu plataforma de lectura favorita⬇️

https://www.wattpad.com/story/408344792-el-desborde

https://medium.com//el-desborde-60727d9928a3

https://substack.com//p-189212594?utm_source=profile&utm_medium=reader2

Apóyame suscribiéndote en mi cuenta de Substack
01/31/2026

Apóyame suscribiéndote en mi cuenta de Substack

Humano-Padre-Escritor Próximo libro: Viacrucis Tropical Autor de "Fantástica Fundación de Arroyo Toro", Disponible en Amazon. Click to read Osiris Polonia Reyes, a Substack publication. Launched 7 minutes ago.

¿Se imaginan el Centro de los Héroes bajo una noche antártica permanente? Reencontré este relato de mis tiempos en la UA...
01/31/2026

¿Se imaginan el Centro de los Héroes bajo una noche antártica permanente? Reencontré este relato de mis tiempos en la UASD y me quedé frío (literalmente). Tras una revisión a fondo, aquí está: vampiros, sangre oxidada y un Santo Domingo post-apocalíptico. ¡Díganme qué les parece este worldbuilding!
Sinopsis
En un mundo congelado donde la sangre humana es veneno, Laia, una madre con sangre impura, sale de su cueva para atraer a un vampiro con un certificado falso. Su plan es un intercambio desesperado: unos segundos de su sangre envenenada a cambio de leña para mantener viva la llama que calienta a su hija. Pero el cálculo falla, y su sacrificio se convierte en una mancha roja en la nieve eterna, el último mapa de un amor que no pudo llegar a tiempo.

En las entrañas de lo que alguna vez fue la estación Centro de los Héroes del Metro de Santo Domingo — ahora una cueva de hormigón…

01/21/2026

En la víspera del 21 de enero, día de la virgen de la Altagracia, aquí dejo un relato de FANTÁSTICA FUNDACIÓN DE ARROYO TORO. Mi técnica para estos relatos, en todos, fue siempre, tomar un nombre de una persona de Arroyo Toro, más una leyenda local, una localidad de la comunidad, pero lo más importante: un tema clave en el trasfondo. En este caso hablamos de memoria histórica y resistencia.

Aquí el relato completo. Espero que lo disfruten.

EL SANGÚ DE LA MEMORIA
(La verdad que Arroyo Toro esconde bajo la tierra blanca)

Ⅰ. EL HUECO EN LA TIERRA

El arroyo de tierra blanca no siempre fue blanco.

Antes de que los hombres de metal llegaran a Bonao, sus aguas eran tan claras que el cielo se miraba en ellas para reconocerse. Los taínos bebían de él y le llamaban Yahueca: “lágrima de la montaña”.

Pero llegó un día de hambre y muerte. Los españoles descubrieron oro en su lecho, y todo se volvió metal y agonía. Los esclavos —taínos y africanos— fueron obligados a extraerlo con las uñas.

Hasta que una noche la tierra se abrió como una herida.

De las grietas brotó un líquido espeso y blanco: caolín mezclado con los huesos molidos de los que murieron en las minas. El arroyo se secó para siempre, y en su lugar comenzó a correr un polvo pálido que olía a raíz molida y rabia antigua.

“Esa no es agua —dicen los viejos de Arroyo Toro—, esa es la memoria de los que no pudieron huir.”

Ⅱ. LA HUIDA DE OKANDA

Okanda era hija de una taína y un hombre congolés.

Cargaba en su vientre a su primer hijo cuando los españoles incendiaron el palenque Kalfou. Huyó monte adentro, seguida por su hermano Bulumú —tamborilero de los viejos ritos—.

Una lanza española le atravesó el costado justo al llegar al arroyo blanco.
—¡Yemayá, sálvalo! —gritó, cayendo sobre la tierra blanca.

La tierra se tiñó de rojo donde su sangre brotó. Parió a un niño sano entre convulsiones, pero su alma se desprendió como humo.

Con manos que ardían de rabia, Bulumú enterró su cuerpo allí mismo y talló en un árbol de ceiba el símbolo de Atabey. La corteza se abrió en surcos profundos, y al amanecer los españoles juraron ver allí a la Virgen de Altagracia.

Los cimarrones supieron otra cosa:
era Okanda, madre de la libertad.

Ⅲ. EL TOQUE PROHIBIDO

Bulumú inventó un toque de palos que imitaba:
el gemido de Okanda al parir,
el crujir de la lanza al atravesarla,
el llanto del niño que nació en la tierra blanca.

Lo llamó El Sangú, por la sangre que regó la tierra.

Los amos lo prohibieron: “Ese toque invoca demonios”.

Pero cada 21 de enero, los cimarrones subían al arroyo de tierra blanca y lo tocaban en secreto.
No rezaban: tamboreaban.
No pedían milagros: exigían memoria.

“Eso no es fiesta —susurraban los campesinos—; eso es reclamo de mu***os.”

Ⅳ. LA VERDAD QUE ARDE

Hoy, en Arroyo Toro, la iglesia celebra a la Virgen con salves y procesiones.

Pero en los montes, los viejos saben la otra historia.

Los atabales que suenan no son para la Virgen: son para Okanda.
El ritmo que golpea es El Sangú, el mismo que inventó Bulumú: el canto de una madre que parió libertad sobre polvo de esclavos.

La tierra blanca no es caolín: es piel molida, hueso triturado, historia enterrada.

Y cuando en enero la brisa trae un tambor que eriza la sangre, los viejos dicen bajito:
“No es festejo. Es Okanda reclamando justicia desde el fondo de la tierra.”

Ⅴ. LA NUEVA OÍDA
(Epílogo moderno)

Lucía tenía doce años cuando escuchó el toque por primera vez.

Era 21 de enero, y Arroyo Toro olía a incienso y hojas de naranjo agrio. Mientras los feligreses cantaban salves en la iglesia, ella siguió el sonido de los palos hasta el arroyo blanco.

Los viejos golpeaban tambores con una furia antigua. No sonaba a fiesta: sonaba a lamento. Don Clemente, tamborilero mayor, cantaba:

“Okanda, Okanda…
la que parió en el barro.
Okanda, Okanda…
la que no tuvo amparo.”

Lucía se escondió tras una ceiba. La tierra comenzó a brillar. Figuras translúcidas emergieron: mujeres con vientres abiertos, hombres encadenados, niños de ojos vacíos. Y entre ellos, una mujer alta, con el costado sangrante.
—Okanda —susurró Lucía, sin saber cómo sabía el nombre.

La mujer le mostró una visión: chozas ardiendo, mujeres arrastrándose hacia el arroyo, un niño naciendo en polvo blanco, un hombre tallando un rostro en un árbol.
—¿Por qué a mí? —gritó Lucía.

Una voz le retumbó en el cráneo:
“Para que tu latido se una al nuestro. Para que la tierra no se quede muda.”

Al día siguiente, cuando el cura habló de la Virgen de Altagracia, Lucía vio un instante el rostro de Okanda en el cuadro. Sonreía con tristeza y, de sus ojos, brotaba tierra blanca.

Esa noche, tomó el tambor de su abuelo y subió al arroyo.
Don Clemente la esperaba.
—Sabía que vendrías. Okanda avisa. Ella elige a los suyos. El toque que aprenderás se llama El Sangú. No es un ritmo cualquiera; es memoria hecha sonido.

Desde entonces, Lucía toca cada 21 de enero.
En la enramada justo al lado de la iglesia.
Sabe que no celebra.
Sabe que desentierra la verdad.

En Arroyo Toro, la fe no se reza: se tamborea.
Y a veces, el ritmo duele más que el silencio…
pero es el único modo de que los mu***os no mueran del todo.

Send a message to learn more

S O YSoy la corriente que no se quiebra, aunque a veces me detengo, temblando bajo el peso de mi propia fuerza.Soy la ra...
10/22/2025

S O Y

Soy la corriente que no se quiebra,
aunque a veces me detengo,
temblando bajo el peso de mi propia fuerza.

Soy la raíz que recuerda el trueno
y el tallo que se inclina cuando el viento insiste.
He dormido en la oscuridad de muchas semillas,
he sentido el frío del barro,
y he amado ese frío,
porque de él nací otra vez.

Todo lo que fluye me nombra,
pero hay noches en que no entiendo el lenguaje del agua,
y me quedo quieto,
esperando volver a ser.

No busco —me despliego.
No sostengo —fluyo.
No siempre sin dolor.

Soy lo que regresa a sí mismo
en cada respiración.
Soy la grieta donde la luz aprende el miedo,
y la voz que, aun herida,
vuelve a decir su nombre.

Y cuando el fuego llega,
me dejo arder despacio,
porque sé que el dolor también
es una forma del retorno.

Soy la llama y su sombra,
el ojo que duda y el que despierta,
la herida que se cierra
diciendo, con un hilo de aire:

estoy aquí.

22/10/2018

Address

Orlando, FL
42000

Opening Hours

Monday 9am - 5pm
Tuesday 8am - 8pm
Wednesday 8am - 8pm
Thursday 8am - 8pm
Friday 8am - 8pm
Saturday 8am - 8pm

Telephone

+13214187078

Website

Alerts

Be the first to know and let us send you an email when Osiris Polonia Reyes posts news and promotions. Your email address will not be used for any other purpose, and you can unsubscribe at any time.

Contact The Business

Send a message to Osiris Polonia Reyes:

Share