28/04/2026
Nuestra Empresa se engrandece de respeto y agradecimiento para Miguel Ángel Bringas Castellanos, quien lleva la tradición portuaria en las venas. Durante un diálogo emotivo, comentó como fue testigo y protagonista del día a día en nuestros muelles, por más de una década de trabajo.
Nació el 23 de noviembre de 1944 en Santiago de Cuba. Desde pequeño fue aficionado al mar. Cerca de su hogar corría un río y en él jugaba con los barcos que construía. Así nació su pasión, sin saberlo ese niño que armaba barcos con sus manos, estaba trazando el camino que décadas después lo llevaría a convertirse en el trabajador más veterano de nuestra empresa.
Comenzó a trabajar en la entidad el 23 de octubre de 1967 con 22 años de edad, respondiendo al llamado del ejército y la necesidad de trabajadores portuarios. Se desempeñó como estibador portuario. Él era de esos jóvenes, que llegaban con ansias de aprender, sin imaginar que se convertiría en memoria viva de este lugar.
Han pasado 58 años desde que pisó por primera vez este puerto. Aún recuerda cuando el trabajo era rústico, de aquellos donde la experiencia se ganaba con el cuerpo y el ritmo lo marcaba el hombre. Décadas tras décadas, fue observando como la tecnología ocupaba espacios que antes llenaba el esfuerzo físico. A pesar de los cambios y del tiempo fue capaz de adaptarse y crecer ante estas transformaciones, porque siempre lo movió la motivación y el amor hacia el trabajo que realizaba.
Hay momentos que el tiempo no borra, historias que se quedan para siempre. Con orgullo y cariño en su memoria atesora los años que perteneció a la Brigada de Vanguardia Nacional, destacándose por ser la de mayor movilidad de mercancía. Como integrante, tuvo la oportunidad de viajar al puerto Carúpano, permitiéndole enriquecer sus conocimientos sobre el trabajo portuario.
Hoy nos ofrece una mirada honesta, para él, después de ver el amanecer por tantos años en estos muelles, lo que realmente sostiene a un buen trabajador portuario se resume en tres palabras que lleva tatuadas en la memoria: vocación, responsabilidad y respeto por el trabajo que se realiza. Tres palabras que para él son la base que sostuvieron décadas de oficio, con esa misma convicción nos dejó su mensaje para los que recién empiezan.