Somos una expresión del movimiento de oración y adoración profética que Dios está levantando en las naciones de la tierra. Estamos comprometidos a ser parte del clamor que la Iglesia levanta en unidad con el Espíritu porque Jesús regrese...
“Yo los traeré a mi santo monte, y los alegraré en mi casa de oración... porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” (Isa 56:7)
No
s emociona tremendamente ver como Dios está cumpliendo esta promesa en nuestros días. Estamos siendo testigos del despertar que Dios está trayendo sobre Su Novia en todas las naciones. El no descansara hasta que su Iglesia sea llamada casa de oración para todos los pueblos. Dios está plenamente comprometido a llevar a su Iglesia a disfrutar de estar con Él en oración y adoración. Él está cambiando la identidad de su pueblo, le está dando un nuevo nombre, y este nombre es mucho más que un título; la Iglesia será llamada casa de oración, porque llegara el tiempo donde veremos que los creyentes a nivel mundial estarán orando como nunca antes, y no oraran por simple obligación sino porque son consumidos en deseo por estar con Dios. Esto es parte del destino profético de la Iglesia, estaremos caminando en autoridad y gobierno a partir de intimidad con el Rey de Gloria. Muchos están despertando al amor, y sus corazones están siendo encendidos con un deseo ardiente por Dios. Hombres y mujeres están experimentando lo que es estar enfermos de amor por Dios, esto los lleva a estar dispuestos a todo por Jesús, a buscar incesantemente Su rostro y no permitir que nada los aleje de Él, porque están desesperados por Su presencia. Una Iglesia que fluye en oración y adoración profética de continuo en la presencia de Dios, es una de las dimensiones de la restauración del tabernáculo de David, como resultado veremos un efecto sin precedentes en la más grande cosecha de todos los tiempos.
“En aquel día levantaré el tabernáculo caído de David, repararé sus brechas, levantaré sus ruinas, y lo reedificaré como en tiempo pasado…He aquí, vienen días--declara el SEÑOR-- cuando el arador alcanzará al segador, y el que pisa la uva al que siembra la semilla” (Amos 9:11-13)
Algo que caracteriza este movimiento de oración y adoración es que está conformado por personas que no solo apelan a la corte de justicia de los cielos sino que hacen obras de justicia aquí en la tierra, gente que tiene carga por los perdidos y ayuda a los pobres y desvalidos. El Espíritu Santo está llevando a la Iglesia a crecer en hambre y sed de Justicia, y a levantar un intenso clamor que traerá justicia de Dios a la tierra. Uno de los mayores gozos que experimentamos como creyentes esver que Dios responde a nuestras oraciones trayendo transformación a nuestras vidas, familias y ciudades.
“¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lc 18:7-8) collections.