26/08/2026
A veces, en la equitación, es más fácil encontrar un culpable que encontrar un error propio.
Que el caballo no anda.
Que no responde.
Que el ejercicio es imposible.
Que el entrenador se equivocó.
Que la pista no ayuda.
Y claro que a veces hay cosas que no funcionan. Pero también es importante preguntarnos cuánto de eso depende de nosotros.
Porque aprender a montar no es acumular respuestas. Es aprender a observar, escuchar, aceptar que nos equivocamos y tener la humildad suficiente para volver a intentarlo.
El día que creemos que ya lo sabemos todo, probablemente sea el día que dejamos de aprender.
Y quizás una de las mejores preguntas que puede hacerse un jinete sea:
¿Qué puedo hacer yo para que esto salga mejor?
¿Te la hacés?