Ecologik Transporte de residuos peligros

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Felices Fiestas les deseamos todos los que formamos parte de Ecologik.
22/12/2018

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Un Articulo muy interesante sobre la basura electronica en nuestro Pais, les compartimos.Ecologik Transporte de residuos...
14/12/2018

Un Articulo muy interesante sobre la basura electronica en nuestro Pais, les compartimos.
Ecologik Transporte de residuos peligros

Argentina es el tercer mayor generador de residuos electrónicos en América latina - Computadoras personales, Celulares, Tecnología, Basura electrónica, Lifestyle - LA NACION

Producción Mundial de la basura electronica
19/11/2018

Producción Mundial de la basura electronica

19/11/2018

Las huellas de la basura tecnológica acaban en la sangre de los habitantes de África
La cantidad de residuos electrónicos producidos en el mundo solo en 2016 equivale al peso de 4.500 torres Eiffel, según la Universidad de las Naciones Unidas

En el centro de Accra, la capital de Ghana, hay una “llanura desolada donde el cielo de repente es gris y no crece nada”. Es Agbogbloshie, uno de los vertederos ilegales de basura electrónica más grandes del mundo. Y así lo describe Jelena Bosnjakovic, una joven italiana que estuvo allí el pasado julio para realizar un trabajo académico sobre esta forma de contaminación moderna. “Hay personas, incluidos menores, que trabajan allí y queman todo el tiempo la basura para recuperar los materiales valiosos o los objetos que se podrían reutilizar. Viven de eso”, agrega esta recién licenciada.

Ese lugar infernal no es el único así existente en países en vías de desarrollo, tal y como aseguran informes y trabajos periodísticos. La mayoría de los residuos que se acumulan en estas áreas proceden ilegalmente de Estados Unidos, Europa y China. Muchos contienen materiales químicos peligrosos, sacados de las profundidades de la Tierra y utilizados en la fabricación de móviles y otros dispositivos. La contaminación derivada afecta al medio ambiente y a los habitantes de aquellos sitios: esos vertidos pueden dejar huellas en su sangre, según demuestra una serie de estudios científicos publicado en 2017 por investigadores de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria. Los efectos para la salud de estas sustancias, advierten los especialistas consultados, aún están largamente desconocidos.

La pulsante carrera tecnológica global dejó en herencia solo en 2016 45 millones de toneladas métricas de basura electrónica, según el informe Global E-waste Monitor 2017, realizado por la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), el International Telecommunication Union (ITU) y el International Solid Waste Association (ISWA). Lo que equivale al peso de 4.500 torres Eiffel. El documento prevé además para los años que vienen un aumento de estos residuos: en el 2021 se superarán los 50 millones de toneladas métricas, según calculan los autores.

Hay diferencias abismales en la producción de basura electrónica entre las distintas regiones del mundo, según este informe. En 2016, en EE UU y Canadá cada habitante produjo en media unos 20 kg de estos residuos. En Hong Kong (China), de media se produjeron 19 kilográmos por persona. Los habitantes de los Estados miembros de la UE tiraron a la basura 17,7 kilográmos de productos tecnológicos cada uno. Por el otro lado, los 1.200 millones de habitantes del continente africano generaron cada uno en media 1,9 kilogramos de residuos electrónicos.

Problemas de reciclaje y tráficos ilegales

A principios de 2017, uno de cada tres países no tenía una legislación nacional en materia, según el informe de la UNU. “En muchas regiones de África, América Latina o el sur-este de Asia ni siquiera se reconoce la basura electrónica como tal”, afirma Vanessa Forti, una de las autoras del informe de la UNU.

En la UE sí hay una legislación estricta, explica la investigadora. Todos los países miembros deben establecer puntos de recogida y de procesamiento de los residuos, favorecer el diseño y la producción de aparatos reutilizables y ofrecer datos anuales sobre cuánta basura electrónica se genera y cuánta se recicla. Pero también en este caso queda trabajo por hacer. “Para muchos países es difícil desarrollar plantas eficientes. Reciclar algunos tipos de residuos y recuperar todos los materiales es caro”, explica Forti.

Esta situación hace que incluso en la UE se recicle menos de un 50% de la basura electrónica generada. La brecha se extiende si se consideran los datos a escala mundial. Según la UNU, el paradero de casi un 80% de los residuos electrónicos producidos en todo el mundo en 2016 quedó desconocido o no reportado.

También es un problema de definiciones. El Convenio de Basilea, firmado en 1989 por 186 países establece que existen residuos peligrosos, que no se pueden exportar como un producto comercial. Pero incluye también entre los objetivos principales para conseguir mayor sostenibilidad medioambiental la reutilización de los productos. El informe de la UNU explica que, por eso, en el caso de los residuos electrónicos la distinción entre si algo es basura o un objeto de segunda mano es “un debate de larga data”.

Forti afirma que esta indeterminación favorece tráficos ilegales de residuos electrónicos. “Se exportan bajo la etiqueta de reutilizables productos que en realidad no lo son. Uno de los métodos es hacerlos pasar como donaciones para países en vías de desarrollo, aunque cuando llegan a su destino no son utilizables”, asegura la investigadora. El proyecto de la Unión Europea Countering WEEE Illegal Trade calculó que solo en 2012 se exportaron de la UE de forma indocumentada 1,3 millones de toneladas de productos electrónicos desechados. De ellos, se estima que un 30% eran residuos inutilizables. Así se explica por qué parte de la basura electrónica producida en los países ricos acaba en lugares como Agbogbloshie.

Basura en la sangre de los más pobres

En ese vertedero, donde se acumulan residuos como móviles rotos, pero también aparatos más grandes y otro tipo de basura, “las personas trabajan sin precauciones de ningún tipo”, cuenta Bosnjakovic. Las condiciones de vida son ínfimas, según esta joven. “Hay gente que vive en las neveras abandonadas o en las carrocerías de los coches”, asegura. “Los materiales que salen de estos residuos peligrosos pueden terminar en el suelo. También la tierra, en el sentido físico, está enferma”.

No solo en Agbogbloshie se sufre por esa contaminación. El segundo de los estudios realizados en Canarias, publicado hace un año en Enviromental Pollution, examinó la sangre de 245 individuos recién llegados de 16 países africanos. Luis Alberto Henríquez, el autor principal, asegura que se encontraron muchos elementos químicos procedentes de los residuos tecnológicos. Los individuos con más cantidades de sustancias peligrosas en el cuerpo, agrega, son los que “venían de países importadores de basura electrónica o con más desarrollo industrial”. En otro artículo, publicado en Environment International, se demostró una asociación entre la presencia de estos metales y una mayor tasa de anemia.

El docente asegura que algunos de estos elementos pertenecen al grupo de las “tierras raras”, minerales como el sedium, el samarium o el europium que hasta hace pocos años no se utilizaban y se quedaban en el subsuelo. “A día de hoy no sabemos si son tóxicos para los individuos ni sabemos los niveles a partir de los cuales pueden producir toxicidad”. Argelia Castaño, directora del Centro Nacional de Sanidad Ambiental, confirma que sobre muchos elementos contenidos en los dispositivos electrónicos “realmente se sabe poco” y cree que para conocer qué consecuencias pueden suponer para la salud humana se necesitan estudios de biomonitorización periódicos. “Lo primero que hay que hacer es ver si efectivamente los niveles de contaminantes se están incrementando y en qué poblaciones”, afirma.

En opinión de Henríquez, “si nos pasamos los próximos 20 años quemando los móviles y tirándolos a la basura, la cantidad de contaminantes nuevos que nos pueden rodear va a ser muy alta”, alerta. Castaño recuerda que los daños de la contaminación no se quedan solo en el sitio donde se produce. “No hay ningún elemento en el mundo que sea estanco”, asegura. Forti agrega: “Estos materiales pueden penetrar en el subsuelo, en los acuíferos, y contaminar la cadena alimenticia”.

La investigadora de la UNU recuerda que reciclar los dispositivos electrónicos permite sacar un beneficio importante, porque así se pueden “recuperar materiales valiosos como oro y plata”. Por eso cree que los productores tienen que dar prioridad al diseño de dispositivos cuyos componentes se puedan intercambiar y reutilizar para favorecer más sostenibilidad ambiental.

De propuestas como esa habla también el trabajo de Jelena Bosnjakovic. Esta joven afirma que en Agbogbloshie tocó realmente con mano las consecuencias de la contaminación electrónica. “La manera en la que tratas al medio ambiente se refleja en tu vida, en tus condiciones de salud y en tu humanidad. El medio ambiente es tu casa”.

Fuente
https://elpais.com/elpais

28/10/2018

La gestión integral de residuos domiciliarios está reglamentada por la Ley 25.916, que establece las siguientes etapas: generación, disposición inicial, recolección, transferencia, transporte, tratamiento y disposición final.
Responsabilidad de los habitantes de la ciudad

Generación: es la actividad que comprende la producción de residuos domiciliarios.

Disposición inicial: es la acción por la cual se depositan o abandonan los residuos. La disposición inicial puede ser general (sin clasificación y separación de residuos) o selectiva (con clasificación y separación de residuos a cargo del generador).

Responsabilidad de los municipios

Recolección: es el conjunto de acciones que comprende el acopio y carga de los residuos en los vehículos recolectores. La recolección puede ser general (sin discriminar los distintos tipos de residuo) o diferenciada (discriminando por tipo de residuo en función de su tratamiento y valoración posterior).

Los municipios están a cargo del mantenimiento de la higiene urbana, lo que incluye el barrido de la vía pública y la recolección de los residuos domiciliarios.

Responsabilidad

Transferencia: comprende las actividades de almacenamiento transitorio y/o acondicionamiento de residuos para su transporte.

Transporte: comprende los viajes de traslado de los residuos entre los diferentes sitios comprendidos en la gestión integral.

Tratamiento: comprende el conjunto de operaciones tendientes al acondicionamiento y valorización de los residuos. Se entiende por acondicionamiento a las operaciones realizadas a fin de adecuar los residuos para su valorización o disposición final. Se entiende por valorización a todo procedimiento que permita el aprovechamiento de los recursos contenidos en los residuos, mediante el reciclaje en sus formas físicos, químicos, mecánicos o biológicos, y la reutilización.

Disposición final: comprende al conjunto de operaciones destinadas a lograr el depósito permanente de los residuos domiciliarios, así como de las fracciones de rechazo inevitables resultantes de los métodos de tratamiento adoptados. Asimismo, quedan comprendidas en esta etapa las actividades propias de la clausura y postclausura de los centros de disposición final.

Algunos de los Trabajos realizados por Ecologik Transporte de resituos Peligrosos
28/10/2018

Algunos de los Trabajos realizados por Ecologik Transporte de resituos Peligrosos

23/09/2018

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires finalmente tendrá conocimiento de los residuos peligrosos que se producen, circulan y reciben tratamiento -o no- en su territorio y podrá ejercer control sobre ellos cuando entre en vigor una norma sancionada anteanoche por la Legislatura porteña.

La ley ordena al Poder Ejecutivo porteño que elabore un Plan Local de Gestión de Residuos Peligrosos y crea un Registro de Generadores, Operadores y Transportistas de esos desechos, que será de inscripción obligatoria, a la vez que impone fuertes sanciones a quienes no cumplan las exigencias.

El texto contempla dos categorías de residuos peligrosos: los de origen industrial y presencia mayoritariamente medioambiental (plomo, mercurio, cadmio, hidrocarburos aromáticos, dioxinas y plaguicidas, entre otros) y los derivados de tratamientos agronómicos, tecnológicos y otros que pueden o no llegar a ser contaminantes del ambiente.

Hasta ahora, la producción, el transporte, el tratamiento y la disposición final de ese tipo de residuos en la ciudad sólo estaban regulados por una ley nacional, la 24.051, mientras que otras jurisdicciones ya han dictado sus normas locales.

"Esta ley es un avance espectacular en materia ambiental y ecológica, pero también consolida la autonomía porteña. Era una deuda de la Legislatura en ese sentido. Desde 2000 tenemos una legislación propia para el tratamiento de residuos patogénicos, pero nunca nos habíamos ocupado de los peligros", dijo a LA NACION el diputado Alejandro Rabinovich (ARI), autor de uno de los proyectos -otro era de la independiente Mirta Onega- sobre los que se basó la ley.

Plazos inciertos
Juan Manuel Velasco (Iniciativa Verde), presidente de la Comisión de Ecología de la Legislatura y encargado de presentar la ley en el recinto anteanoche, explicó: "Al no tener un registro local, la Ciudad desconoce lo que pasa en su propio territorio en esta materia y, por lo tanto, tiene una menor posibilidad de control. A los elementos que pueden contaminar nuestro medio ambiente, los controla un organismo nacional y el dinero por el cobro de multas va a la Nación. Todo cambiará cuando podamos aplicar esta ley".

En ese sentido, resulta incierto cuándo comenzará a regir la flamante normativa. Consultado por LA NACION, Velasco aclaró que, si bien la Legislatura no fijó un plazo determinado para que el Poder Ejecutivo elabore el Plan Local de Gestión de Residuos Peligrosos y habilite el registro de generadores, operadores y transportistas, sucederá a la mayor brevedad posible porque el texto aprobado fue consensuado con la Dirección de Política Ambiental del gobierno porteño.

"Pensamos que la Ciudad debe diseñar el plan en el tiempo que considere necesario, pero confiamos en que va a ser pronto", sostuvo.

De cualquier manera, la ley ofrece los lineamientos generales para el dictado de ese plan y enumera los requisitos que deben cumplir todos los eslabones de la cadena, con el objetivo de reducir al máximo la cantidad y la peligrosidad de los residuos peligrosos y su consecuente efecto sobre el medio ambiente.

Considera la existencia de generadores, transportistas, plantas de tratamiento y "tratadores in situ" (los que realizan el procesamiento en el mismo predio donde los desechos son producidos), y les impone reglas claras de acción a cada uno.

Además, la norma prohíbe la disposición final de este tipo de residuos sin tratamiento previo y establece que deberá efectuarse en depósitos especialmente preparados para contenerlos en forma permanente.

Sanciones
Para los titulares de establecimientos que infrinjan, por acción u omisión, las disposiciones que reglamentan el uso y el manipuleo de sustancias que comporten peligro, los diputados previeron una multa de entre 1000 y 20.000 pesos y/o la clausura del predio.

En tanto, para el que genere, manipule, almacene, transporte, trate, elimine y/o disponga desechos peligrosos en contra de las exigencias de la ley, fijaron una multa de 1000 a 100.000 pesos y/o clausura del establecimiento y/o inhabilitación de la actividad.

Por: Ángeles Castro fuente diario La Nación.

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