19/12/2014
-REVISTA MULTIMODAL-
FECHA:19/12/2014
El futuro incierto del Mercosur
Los países de la región están teniendo crecimientos lentos, exportaciones poco dinámicas y eso impacta en sus economías. Salvo algunas pequeñas excepciones, el comercio regional no muestra su mejor momento.
Por Cr. Gustavo Scarpetta, Docente UCC y UNC
En el bloque Mercosur hay una importante parálisis, tanto en el avance del proceso integracionista en sí mismo como en el comercio entre sus miembros. Además, Argentina y Venezuela están sufriendo procesos inflacionarios. Brasil crece lentamente y esto no colabora con las economías vecinas.
Tanto CEPAL como FMI marcan pronósticos negativos para el final de este año y el próximo. Además, Argentina enfrentará un escenario electoral, lo que amplifica los impactos del contexto internacional.
Uruguay, Brasil, Bolivia
En Bolivia, Evo mostró su poderío electoral, ganó ampliamente y de alguna manera confirma el camino tomado por ese país vecino, asociado al Mercosur. Aunque siempre fue un invitado a los encuentros del Mercado Común del Sur, no es un miembro pleno como los demás y siempre fue una tarea pendiente del bloque anexar este país.
Bolivia muestra unos interesantes números macroeconómicos, aunque la discusión es la reducción de la pobreza, los datos de exportaciones e importaciones son positivos y es importante considerar este proceso que está viviendo y potenciarlo dentro del Mercosur. A veces, Argentina ha parecido menospreciar este mercado limítrofe y no ha apuntado con decidido interés para ingresar y vender en este mercado.
Uruguay también tiene elecciones en las próximas semanas, donde se buscará al sucesor de Mujica. Los uruguayos buscaran un sucesor del carismático presidente, en medio de una situación económica que no muestra fuerte crecimiento y cierto estancamiento de las expectativas. La economía del vecino rioplatense depende ampliamente de sus dos vecinos mayores, Brasil y Argentina, los cuales no están atravesando sus mejores momentos. La idea de Uruguay fue “sacarse” la mochila que significa el Mercosur para él, ya que de alguna manera, le imposibilita firmar convenios de libre comercio con otros países como hizo oportunamente Chile, que le permitió esa fuerte internalización que caracteriza al país trasandino.
Mercosur
El bloque Mercosur cumplió 23 años y vivió dos procesos muy diferentes, un avance muy rápido en su primera década y un letargo en los demás años.
La situación de ser una Unión Aduanera implica que los miembros:
- No pueden fijar sus aranceles de importación sino por acuerdo con los socios
- No pueden firmar acuerdos de libre comercio con otros países fuera del bloque.
Estas dos simples situaciones les quita soberanía a cada país, les imposibilita fijar diferentes políticas industriales cuando son países con estructuras muy diferentes y ata unos a otros, cuando en realidad, el comercio mundial, se dirige más hacia acuerdos diferentes con actores diferentes, posibilitando acceso a más y mejores mercados. Mercosur se cerró en sí mismo, y sus países miembros han pagado por ello.
A su vez, Chile planifica una unión estrategia entre la nueva Alianza del Pacífico y el Mercosur, lo que su viceministro de Comercio Exterior definió como una convergencia entre dos modelos y una forma de contar con Brasil y México -los dos gigantes latinoamericanos- en el mismo grupo. Esto plantea un escenario muy diferente al actual, ya que otros países como Bolivia o Ecuador, podrían unirse al bloque integral y conformar una zona de libre comercio continental, un proyecto que se planteó en 1960 a través de ALALC y se revivió en 1980 mediante la Asociación Latinoamérica de Integración (ALADI).
Futuro incierto y la Unión Europea
El otro gran tema que debe definir el Mercosur, además del citado anteriormente respecto a su nivel de integración, es cómo avanzar con el acuerdo entre la Unión Europea. El bloque europeo está interesado en armar una zona de libre comercio, pero de este lado del océano, las opiniones son muy diversas.
Brasil estaba realmente interesado en dar este paso y había presionado a Argentina para que finiquitara los detalles de la presentación, en la cual nuestro país tiene una participación de un 25% contra el 70% del gigante vecino.
Brasil está decidido a ser un proveedor de alimentos a nivel global y en eso asienta parte de su estrategia futura, aunque el resto de su industria pueda sufrir los embates de un acuerdo con Europa.
Una zona de libre comercio implica eliminar los aranceles en el comercio entre ambos bloques, por lo que genera cambios trascendentes en las economías y sectores industriales de los miembros.
Luego de la concreción de estos espacios como una zona de libre comercio, el comercio interregional no es el mismo, así como que existen sectores beneficiados y otros perjudicados. Cuando sucedió el nacimiento del Mercado Común del Sur en el año 1991 y durante el proceso hasta concretar la ZLC en 1995, muchas industrias, tanto brasileras como argentinas, sufrieron embates por el aumento de la competencia internacional. Algunos sectores como calzado, avícola o textil, no pudieron reponerse o realizaron una reconversión forzada y drástica.
Siempre una instalación de una ZLC genera aumento de comercio y desvío del mismo. La caída de la barrera arancelaria hace crecer las exportaciones e importaciones dentro del bloque, pero también hay un cambio en el comercio, dado que esas ventajas comerciales otorgadas llevan a cambios de países proveedores, ya que algunos productos se tornan más competitivos por el menor arancel para su importación.
Según CEPAL, tanto Argentina como Brasil son países con bajo grado de asociación comercial. Comparado con los países de más alto grado, como Chile (56 socios) y México (50 socios), los dos mayores países del Mercosur, se encuentran comparativamente aislados. Colombia (35 socios) y Venezuela (29) también se encuentran entre los que tienen mayor asociatividad.
Lamentablemente, el Mercosur no muestra un comportamiento muy positivo en ese sentido, ya que Argentina (12 socios), Brasil y Uruguay (11) y Paraguay (9) poseen un comportamiento similar, de bajo relacionismo comercial.
Sin embargo, en esta comparación, la peor nota se la llevan Ecuador y Bolivia, que tienen 7 y 6 socios respectivamente, con un comercio internacional reducido comparado con su potencialidad.
El intercambio de ofertas que se dará en mayo, se realizará cuando se cumplan 10 años del último intercambio de ofertas entre ambos bloques tras lo cual las negociaciones quedaron bloqueadas. Algunos aspiran a un acuerdo que entre en vigencia lentamente y que para 2025 recién efectivice sus partes más estratégicas. Las negociaciones entre UE y Mercosur comenzaron en 1999, pero hasta 2004 fueron avanzando lentamente, hasta el momento en que quedaron congeladas.
La idea de Brasil, sobre todo de su Cancillería, es que nuestra región se convierta en el gran proveedor de alimentos de Europa, solicitando la liberación de la importación de esa mercadería, resignando otros sectores en donde Mercosur no es tan competitivo. Argentina cambió de posición y parece haberse unido a la estrategia de agronegocios de Brasil, contra una estrategia más industrialista que imperaba anteriormente. El proyecto de oferta incluiría un acuerdo especial para el sector automotriz, con algunas similitudes al que existe entre Argentina y Brasil, que no permita una apertura irrestricta, dado que una eliminación de las barreras arancelarias podría significar la eliminación de esa industria en ambos países, gran fuente laboral, directa e indirectamente. ¿Seguirá con cualquier presidente esta estrategia?
Los estudios que se efectúan sobre el impacto comercial que tendría este acuerdo entre ambos bloques marca que habría un aumento de exportaciones e importaciones fuerte, aunque sería mayor el de estas últimas, es decir, el comercio crece, pero las compras a Europa subirían más que las ventas a ese destino.
Si el acuerdo se fundara en la oferta actual del bloque, habría algunos sectores muy beneficiados, otros que resultarían neutros dependiendo de las acciones del mismo y otros, perjudicados y fuertemente complicados, según los plazos más o menos ambiciosos que se fijen.
En el supuesto caso que se establezca un cronograma progresivo de reducción arancelaria, servirá para que algunas industrias puedan implementar programas de mejoras en la competitividad, al igual que las exportadoras, para configurarse para el próximo escenario.
Un acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea puede afectar mucho a los agronegocios y producir un fuerte crecimiento de las exportaciones de este sector. Las demás industrias deberán estar alertas a la evolución de las negociaciones, para ver la posibilidad de concreción del acuerdo y también conocer el ritmo y volumen de la desgravación arancelaria propuestos. Dada la importancia nacional de esta tratativa, sería fundamental que ambas cámaras y los gobiernos provinciales tuvieran participación activa en las negociaciones.