16/01/2026
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EL PILOTO DEL PULQUI
EDMUNDO OSVALDO “PINCHO” WEISS
Por Revisionismo Historico Argentino
A las 16:00 horas del 9 de agosto de 1947, en la pista de tierra de la Escuela de Tropas Aerotransportadas, una nave roja estremecía el ambiente con un agudo silbido y levantaba su proa en busca de los cielos cordobeses. Se vivía un momento histórico: la Argentina se convertía en el octavo país del mundo en volar un avión a reacción propio y uno de los seis que podían hacerlo en ese momento. Mientras la historia oficial calla o minimiza, el país ingresaba de lleno en la élite tecnológica mundial.
El protagonista de aquella jornada fue el primer teniente Edmundo Osvaldo Weiss, piloto de pruebas excepcional, poseedor de una trayectoria única en la historia de la aeronáutica argentina. Por esa hazaña fue condecorado por el presidente Juan Domingo Perón, quien entendía que la soberanía no era solo territorial o económica, sino también científica, industrial y aérea.
FORMACIÓN Y VOCACIÓN
Nacido en la localidad bonaerense de Témperley, Edmundo Osvaldo Weiss egresó como subteniente de Artillería en 1941. Su vocación aeronáutica lo llevó a postergar su graduación definitiva para convertirse en piloto militar, recibiendo su sable y sus alas al año siguiente. Desde sus primeros pasos quedó claro que no sería un oficial más, sino un hombre destinado a empujar los límites técnicos y humanos del vuelo.
En 1946 fue elegido, por sus sobresalientes aptitudes profesionales, como piloto de pruebas de la Fábrica Militar de Aviones, reemplazando al comandante Rovere. Lo secundaban el teniente Valloni y el sargento Villegas. Ese mismo año realizó el primer vuelo del IAe-24 Calquín y, poco después, el del IAe-31 Chingolo, inaugurando una etapa inédita para la industria aeronáutica nacional.
EL PILOTO DE PRUEBAS DE PERÓN
Con la llegada del gobierno justicialista, la carrera de Weiss quedó definitivamente ligada al proyecto estratégico de Juan Domingo Perón. En 1947 fue uno de los responsables directos de la transferencia tecnológica derivada de la adquisición de los Gloster Meteor, operación surgida de la negociación por la deuda británica de guerra, que convirtió a la Fuerza Aérea Argentina en la más poderosa de América del Sur.
En Inglaterra visitó la fábrica De Havilland y, en un solo día, voló cuatro modelos distintos, uno de ellos a reacción, sin entrenamiento previo en doble comando. Por esa hazaña recibió la felicitación del ministro del Aire británico y fue destacado en Flying y Reader’s Digest. Allí se convirtió en el primer piloto argentino en volar un jet y en romper la barrera del sonido a bordo de un De Havilland DH-108 Swallow. Por este hecho, la reina de Inglaterra le otorgó un anillo reservado a los primeros quince aviadores del mundo que superaron Mach 1.
En esos mismos días fue testigo de la tragedia: Geoffrey de Havilland, hijo del constructor, murió al estrellarse al intentar una maniobra similar. Weiss sabía que cada avance tecnológico se pagaba con riesgo extremo.
WEISS Y LOS ASES DE LA LUFTWAFFE
Por decisión política de Perón, la Fuerza Aérea Argentina incorporó pilotos e ingenieros de primer nivel provenientes de la derrotada pero técnicamente formidable Luftwaffe alemana. Adolf Galland, Hans Rudel, Otto Behrens y Werner Baumbach fueron algunos de los nombres que nutrieron el proyecto aeronáutico argentino, ante la indignación selectiva de las potencias vencedoras.
Galland, uno de los pilotos más condecorados de la Segunda Guerra Mundial, llegó a la Argentina convocado por Kurt Tank y fue designado asesor en Defensa Aérea. Su primera tarea fue la redacción del manual de vuelo del Gloster Meteor. Junto a Tank, fue una de las piedras angulares de una fuerza aérea que entre 1947 y 1953 se ubicó entre las cinco o seis más importantes del mundo.
Pero el piloto central de este proceso no fue un alemán. Fue un argentino. Edmundo Weiss fue el eslabón operativo entre la decisión política de Perón, el saber técnico europeo y la capacidad nacional.
EL DESARROLLO AERONÁUTICO NACIONAL
El regreso de Weiss coincidió con la llegada de Kurt Tank a Córdoba y el inicio del desarrollo del IAe-33 Pulqui II. Antes de ello, el 18 de julio de 1948, realizó el primer vuelo del IAe-30 Ñancú, avión que siempre consideró su favorito. Con él estableció un récord histórico: Córdoba–Buenos Aires en poco más de 55 minutos a 650 km/h de promedio, y luego La Paz–Córdoba sin escalas en 3 horas y 30 minutos.
En 1949 realizó el primer vuelo del ala volante Horten IAe-34 Clen Antú. Sin descanso, volaba reactores —Gloster Meteor y Pulqui I— para mantenerse entrenado mientras aguardaba el avión que marcaría la cúspide del proyecto nacional.
EL PULQUI II Y LA CIMA TECNOLÓGICA
El 16 de junio de 1950, tras disputas internas y tensiones administrativas, Weiss fue designado piloto del vuelo inaugural del Pulqui II. Aunque el contrato establecía que el piloto de pruebas debía ser el alemán Otto Behrens, Weiss impuso su jerarquía y realizó el vuelo histórico que convirtió a la Argentina en el cuarto país del mundo en desarrollar cazas con alas en flecha, junto a Estados Unidos, la Unión Soviética y Suecia.
Ese día la Argentina tocó su techo tecnológico. Todo lo que vino después fue retroceso.
SACRIFICIO PERSONAL
La exigencia extrema, sumada a la inexistencia de trajes anti-G, provocó en Weiss una grave afección circulatoria. En 1951 debió viajar a Estados Unidos para someterse a una operación experimental que evitó la amputación de sus piernas. Durante su recuperación fue designado agregado aeronáutico en la embajada argentina en Washington.
Regresó al país en 1954 y fue nombrado secretario ayudante del ministro de Aeronáutica, brigadier Juan Ignacio San Martín.
LEALTAD, PERSECUCIÓN Y OLVIDO
Durante el levantamiento de septiembre de 1955, Weiss actuó como enlace del general Perón. Al mando de un Beechcraft D-18 llevó órdenes a guarniciones leales en Córdoba. En una oportunidad fue interceptado y ametrallado por un Gloster rebelde; solo su pericia le permitió escapar volando al ras de las copas del río Segundo.
Fue entregado en la Base Aérea de El Palomar, encarcelado en el buque prisión Washington y pasado a retiro forzoso en 1956. Su delito fue la lealtad a un gobierno constitucional derrocado por las armas.
AERONAVES VOLADAS POR EDMUNDO OSVALDO WEISS HASTA SEPTIEMBRE DE 1955
FW-44J, NA-16, Northrop 8A-2, Curtiss Hawk 75, Dewoitine 338, Curtiss Hawk III, Glenn Martin 139, Junkers Ju-52, AMB-2, AMO-2, IAe-22 DL, Lockheed 10-E, IAe-24 Calquín (), IAe-23, Gloster Meteor Mk III y Mk IV, De Havilland Dove bimotor y cuatrimotor, DH Chipmunk, DH Hornet, DH Vampire, Lark KZ-VII, Oxford LX-119, Spitfire Trainer, Fairey Firefly Trainer y Mk IV, Spitfire Mk 24, Morane Saulnier, IAe-27 Pulqui I (), Saab Safir, IAe-31 Colibrí (), IAe-32 Chingolo (), FMA-21, Douglas DC-3, IAe-30 Ñancú (), Piper Cub, Avro Lancastrian, IAe-33 Planeador, IAe-33 Pulqui II (), Fiat G-55, Percival Prentice, IAe-34 ala volante (*), Beech AT-11, Fiat G-46, Beech D-18C, IAe-20 El Boyero, Mitchell B-25, Douglas DC-4, IAe-35 Huanquero, Sikorsky S-51.
(*) Vuelo inaugural del prototipo.
EL FINAL
En 1973 se le restituyó el grado de vicecomodoro. Falleció el 19 de julio de 1991, en la ciudad de Córdoba. Piloto de más de cuarenta tipos de aeronaves, protagonista central del mayor desarrollo tecnológico de la Argentina del siglo XX, Edmundo Osvaldo “Pincho” Weiss fue deliberadamente borrado del relato oficial.
No fue un olvido: fue una condena política. Con él se intentó sepultar una idea de país soberano, industrial y científicamente independiente, derrotada en 1955 y aún hoy incómoda para quienes prefieren una Argentina subordinada y sin alas.
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