10/09/2024
Hay traumas y heridas en nuestras vidas que, aunque intentemos cosas por alguna razón no terminan de ser quitadas, y es que solo Dios es quien tiene el poder de sanar.
Cuando nos rendimos ante su presencia con un corazón dispuesto a ser libre de todo lo que nos carga, Él se encarga de quitar todo peso.
¡No hay herida ni dolor que Dios no cure en su presencia!