12/04/2026
La abuelita caminaba despacio… cargando su leña como todos los días.
Detrás de ella… venía el verdadero equipo de apoyo:
un perro orgulloso… arrastrando un tronco casi de su tamaño…
y un gato… con una ramita que apenas se veía.
—“Mira nomás… qué trabajador salió el perro”— decía la gente.
Y luego volteaban al gato…
que venía serio… concentrado…
como si estuviera cargando el árbol entero del bosque.
El perro jadeaba… cansado pero feliz…
la abuelita sonreía sin voltear…
y el gato… sin soltar su ramita… parecía decir con toda dignidad:
“hago lo que puedo”.
Y es que a veces…
no importa cuánto cargues…
ni qué tan grande sea tu esfuerzo comparado con otros…
porque cuando el corazón es el mismo…
todos están ayudando igual. 🐾💛