24/01/2026
Hay a quien no solamente le quedará el “ saco” si no hasta saldrán descalabrados! 😏
Este post es para todos los integrantes de algún grupo de danza.
El adiós que no se dice y el vacío que se deja.
En el mundo de la danza, cada integrante es una pieza clave de un engranaje lleno de pasión. Por eso, cuando un alumno decide tomar un camino distinto, el sentimiento es agridulce. Sin embargo, hay dos formas de cerrar un ciclo: con gratitud o en silencio.
1. El peso del silencio
Irse sin avisar, o simplemente dejar de asistir sin un "adiós", deja muchas preguntas en el aire. Los maestros y compañeros no solo pierden a un bailarín; pierden a un amigo. Avisar que te retiras no es una obligación administrativa, es un acto de respeto hacia el tiempo y el cariño que el grupo invirtió en ti.
2. El vestuario: Más que tela, es patrimonio
Lo más difícil llega cuando, además del silencio, se quedan en casa piezas de vestuario, utilería o accesorios que pertenecen al grupo. Debemos recordar que:
Son herramientas comunes: Ese traje, zapatos, sombrero, etc. que hoy tienes guardado es el que un nuevo compañero necesita para brillar en el escenario.
Es un esfuerzo colectivo: Cada falda, sombrero o accesorio ha sido fruto de gestiones, rifas, cuotas y el esfuerzo de todos.
Honestidad ante todo: Llevarse algo que no es propio no solo afecta la economía del grupo, sino que rompe la confianza que es la base de nuestra danza.
Un llamado a la integridad
Si decidiste dejar el Ballet, ¡está bien! Los ciclos terminan. Pero te invitamos a hacerlo con la frente en alto:
Comunícalo: Un mensaje o una llamada bastan para cerrar la puerta con elegancia.
Regresa lo ajeno: Si tienes material del grupo, entrégalo. No importa cuánto tiempo haya pasado, siempre es un buen momento para hacer lo correcto.
"La danza nos enseña disciplina, pero sobre todo, nos enseña valores. Que tu última huella en el escenario sea tan limpia como tus pasos."