23/11/2020
La vieja escuela!
Hace mucho tiempo, cuando aún no hablábamos de sensores, módulos, computadoras ni programas de potencia, cuando las siglas Egr, dpf y def no existían, cuando las transmisiones eran de 5,7,9 velocidades y no conocíamos suspensiones de aire, lecturas de códigos o luces led hubo una generación de guerreros que montaban verdaderas bestias de trabajo.
Esos guerreros que viajaban sin aire acondicionado, que dormían en hamacas y no sabían de cd o memorias usb, cambiaron el mundo y muchos de ellos aún viven para ser testigos en 50 años de la revolución del transporte y los camiones.
Cabalgaban aquellos primeros camiones sin sincronizadores en las transmisiones, de aspiración natural(sin turbo) y con mazos de resortes de hojas múltiples que apenas tenían 287 HP como los Mack y 300 HP los Cummins o Detroit sin freno de motor.
Las cajas de aire eran un deseo de muchos, que con camión tuviera timón hidráulico era una maravilla y andar uno con camarote era andar en lo mejor de la carretera.
Los Mack F, Cruise Liner y Ultraliner.
Los White-Freightliner
Los Peterbilt
Los Kenworth K100 y W900
Los Ford 9000
Los GMC
Los transtar I y II, Xl series
Los volvos
Los Peña motors
Los RAMÍREZ
Los tractocasa
Los Dina
Los Famsa
Y hasta uno que otro Marmon que llegó al país eran los reyes de la carretera.
Un Mack R o Superliner, un Brigadier o un transtar 2 o un KW w900 y un Peterbilt 359 eran ya casi inalcanzables.
Eran otros tiempos, otras carreteras, otros climas, otro ambiente, otros camiones y en realidad otros camioneros.
No hablaban del sensor de agua, hablaban de echarle agua al radiador a media cuesta, no se trataba de bajar en 6-7, era en 1 o 2da y desde arriba. Nadie entendía de ratch automáticos, era todos con la 9/16 un foco y un ma****lo.
No existían disparadores o secadores de aire, era a drenar los tanques cada viaje, a levantar la cabina con el jack que generalmente andaba todo bañado de aceite, las gavetas andaban llenas de grasas o galones de agua y eso si, neumáticos y parches para el camino, porque llanteras eran contadas y a pura llave de ruedas.
Puede que usted crea que su trabajo es sacrificado, y lo es, pero, ser camionero en los 60,70, 80 y 90’s eso era otra cosa.
Si usted es hijo de un camionero de esos tiempos sepa que es hijo del sacrificio, el calor, el dolor de espalda y el desvelo.
Si su padre le dio su educación y lo crió trabajando en esas fechas ríndale el saludo, un abrazo eterno y dele las gracias de corazón. Si su papá se hizo viejo en esos camiones puede apostar a que lleva dolores en su espalda que solo aguantó por amor a su familia y la ilusión de ser camionero.
Aún así y con lo difícil que era ser camionero de equipo pesado déjeme decirle que el espíritu aventurero del camionero siempre ha sido indomable y esas dificultades jamás pusieron freno a la pasión por el manto negro.
Para todos esos camioneros de la vieja escuela que nos dejaron su legado y amor por este oficio! Dios los bendiga.......
Orgulloso hijo de un guerrero de la vieja escuela!!....