16/12/2019
Diego de Salinas (Madrid, 3 de agosto de 1649 - 27 de noviembre de 1720) fue el último gobernador español de Gibraltar. Ocupaba el cargo cuando el Peñón de Gibraltar fue tomado por una flota anglo-holandesa en agosto de 1704.
Salinas fue nombrado Gobernador de Gibraltar por Felipe V en diciembre de 1701. Llegó a la plaza a principios de 1702. Con el inicio de las hostilidades en la Guerra de Sucesión española y la amenaza de la flota anglo-holandesa, Salinas pidió refuerzos que nunca fueron enviados. El 1 de agosto de 1704, tropas británicas bajo el mando del príncipe Jorge de Hesse-Darmstadt (que fue virrey de Cataluña) desembarcaron en el norte del istmo de la bahía de Gibraltar y después de preparar un plan de ataque en tres frentes enviaron un mensaje pidiéndole que se rindiese. Salinas no aceptó, y la ciudad comenzó a ser bombardeada el 3 de agosto por los barcos enemigos. Reconociendo la gravedad de la situación y la imposibilidad de seguir resistiendo, Salinas capituló en la mañana del 4 de agosto.
La toma de la ciudad fue facilitada al parecer por la falta de una guarnición capaz de hacer frente a los invasores, y no por falta de municiones y piezas de artillería en buen estado. Sin embargo, la rendición de un veterano experimentado como Salinas también puede haber sido influenciada por el miedo de la población local que las tropas enemigas podrían interceptar a sus mujeres y niños que huían hacia Punta Europa.
Salinas fue nombrado Gobernador de Villaescusa de Haro, en Cuenca, en 1706, donde permaneció en una especie de exilio voluntario hasta cerca de su muerte.