31/05/2026
Querida mamá, Ana Julia Gómez:
Hoy elevo mis pensamientos al cielo para hablarte una vez más. Aunque ya no estás físicamente a mi lado, tu amor, tus enseñanzas y tu recuerdo viven en cada paso que doy.
Te extraño profundamente. Extraño tu voz, tus consejos, tu sonrisa y la forma en que siempre encontrabas palabras de aliento en los momentos más difíciles. Fuiste mi guía, mi apoyo y un ejemplo de fortaleza, humildad y amor incondicional.
Gracias por todos los sacrificios que hiciste por mí, por las noches de desvelo, por las oraciones que elevabas por nuestra familia y por cada abrazo que me hizo sentir seguro. Todo lo bueno que hay en mí lleva una parte de ti.
Aunque el tiempo ha pasado, tu ausencia sigue dejando un vacío imposible de llenar. Sin embargo, encuentro consuelo al saber que tu legado permanece en nuestros corazones y que tu amor continúa acompañándonos desde donde estés.
Mamá, te llevo conmigo cada día. Honro tu memoria viviendo con los valores que me enseñaste y recordando siempre la gran mujer que fuiste.
Con amor eterno, gratitud y admiración,
Tu hijo,
Rolando de Jesús Fortuna Gómez