01/07/2018
ARMAS ELÉCTRICAS
Son las que se abastecen de electricidad para causar un daño o control. La electricidad es fácil de obtener y resulta un método eficaz de defensa, ya que puede evitar dañar de forma permanente a un individuo, e inclusive, causarle la muerte.
Hay dos tipos de armas eléctricas:
• Los dispositivos de descarga por contacto, o DDC, que para producir la descarga necesitan entrar en contacto con ella.
• Los dispositivos conductores de energía, o CED, que producen la descarga eléctrica a distancia.
La electrocución es la muerte producida mediante una descarga eléctrica. Un arma Taser, en el supuesto de ser disparada al aire sin un objetivo fijo y apretando la cola disparadora constantemente, libera entre sus dos polos separados 5 centímetros uno del otro, una alta tensión de 50.000 voltios, pero aplicándolo sobre el cuerpo humano cae hasta un total de 1.200 voltios. Las cantidades expresadas son enormes, por lo que sin los conocimientos básicos podríamos pensar que tal cantidad es letal, pero ello cambia cuando descubrimos la existencia del generador Van der Graaff, una máquina electrostática creada por J. Van der Graaff en 1929 que puede generar hasta un total de varios millones de voltios no generando efectos letales en un individuo, ni siquiera dañinos.
Para poder hablar de peligro de electrocución habrá que tenerse en cuenta no solo los voltios sino también los amperios, que son los realmente peligrosos, ya que van a viajar por el cuerpo. Un amperio es la unidad de corriente que al pasar por una solución de nitrato de plata, hace que se depositen 0,001118 gramos de plata por segundo.
Si al cuerpo humano se aplica una corriente de 0,001 amperios (1 miliamperio) producirá una sensación de hormigueo en la zona de contacto. Si se aplica 0,01 amperios (10 miliamperios), se pueden producir contracciones musculares que en exposiciones cortas no son riesgosas. A partir de la intensidad de 0,05 amperios (50 miliamperios) las contracciones pueden afectar a todos los músculos, incluidos los respiratorios, por lo que con un contacto prolongado puede llegar a producirse la asfixia, paro cardíaco y muerte.
Las cargas de 0,075 a 0,1 amperios (77 a 100 miliamperios) de intensidad con un contacto de un segundo pueden producir fibrilación ventricular. Con intensidades más altas, sin importar la duración del contacto, no solamente se produce fibrilación ventricular sino también arritmia grave seguida de muerte súbita.
Por otro lado, también se debe diferenciar entre la electricidad alterna y la electricidad continua. La alterna se produce por aplicación de ciclos de una determinada tensión, que alterna entre valores positivos y valores negativos, produciendo una onda a una determinada frecuencia, que provoca igualmente un paso de corriente alterna.
La electricidad continua se produce por la aplicación de una tensión determinada entre dos puntos, sin modificarla en el tiempo, e igualmente provoca una corriente en el mismo sentido, es decir, continua.
En el caso de las armas eléctricas, las descargas producidas son de tensión alterna pese a tener una batería de tensión continua. Éste tipo de tensión se caracteriza por tener valores variables en amplitud y ser periódica, es decir que se repite en el tiempo.
Por lo tanto, sea cual sea el arma eléctrica a emplear, se debe tener en cuenta el amperaje y la exposición del mismo en contacto con el cuerpo de la víctima.
Solo a la policía norteamericana se le atribuyen un total de 500 muertes por armas eléctricas, por lo que su utilización llega a ser controvertida. La disminución de decesos en comparación con armas de fuego no es menor, ya que estamos frente a un 50% de letalidad por parte de dichas armas, frente a un 1,4% de letalidad producido por armas eléctricas. La atribución de éste tipo de muertes suele centrarse en la utilización del arma mediante múltiples descargas o descargas de larga duración.
Diversos serán los factores que intervendrán en los efectos de éstas armas comenzando por la resistencia cutánea, la presión ejercida, si existían o no soluciones de continuidad en la piel, si la misma estaba húmeda. Según su duración podemos diferenciar: una descarga de 0,5 segundos repele a la víctima, entre 1 y 2 segundos produce una contracción vascular que provoca la caída, y entre 3 y 5 segundos dejará a la víctima inmovilizada.
Son diversas las lesiones que puede producir un arma eléctrica tanto en la piel como en los músculos, e inclusive a nivel cardíaco con exposiciones prolongadas, sin embargo, con una aplicación adecuada, las armas de éste tipo no deberían generar mayores problemas.
Cabe recordar que entre los diferentes factores que van a intervenir, como se ha mencionado a lo largo del presente trabajo, no solamente encontramos las características o particularidades de las armas, sino también del individuo a quien va a aplicarse la descarga. Se debe tener en cuenta si ésta persona se encuentra con la piel húmeda, si posee problemas cardiacos u otras afecciones, e inclusive si se encuentra bajo el efecto de fármacos o dr**as de abuso. Todo ello podrá determinar la muerte del individuo frente a una descarga eléctrica breve con un amperaje considerablemente bajo.
Según la bibliografía consultada, lo adecuado en la utilización de éste tipo de armas es no aplicarlas sobre la zona torácica, aunque para ello debe considerarse un entrenamiento riguroso en el personal, ya que frente a una situación real donde se ponen en juego los nervios del operario del arma y la vida de una víctima, tomarse el tiempo para apuntar correctamente al agresor que se encuentra en constante movimiento pareciera ser un desafío; así también se recomienda que las descargas no sean repetitivas ni prolongadas; y finalmente, que el personal que utilice éste tipo de armas tenga conocimientos de reanimación y cuente con los elementos necesarios para socorrer al individuo ante cualquier inconveniente que pudiese surgir.
Admin: Jorge.-