Desde nuestros inicios en 2011, nos propusimos generar una metodología de trabajo que trascendiera los proyectos y se instalara como un modus operandi a la hora de trabajar. Cada obra, desde su concepción hasta su puesta en escena, atraviesa etapas que van desde el laboratorio, pasando por la exploración de los vínculos, y el texto cómo un primer desenlace de un proceso de investigación y prueba. Creemos que un estreno inaugura una nueva etapa dentro de un proceso de prueba permanente. Creemos que el teatro debe funcionar como una lupa viva sobre aquello que elegimos no ver. Para lograr esa vida en escena no podemos enclaustrar nuestro proceso con una meta definida y cerrada. La experiencia teatral debe estar colmada de vértigo. Y el vértigo no se encuentra bajo el calmo confort del resultado sino bajo la perpetua búsqueda. Ahí, en la incertidumbre de la búsqueda, tanto individual como colectiva, es donde el teatro vive. Esta metodología de trabajo es la que llevamos adelante dentro y fuera del escenario. Con una equitativa distribución de roles a la hora de encarar la producción, realización y el diseño de cada una de nuestras obras. Somos, hoy por hoy, un colectivo de trabajo que continúa en constante crecimiento, aspirando a incorporar en su proceso a quienes se acerquen con nuestra misma sed en cada una de las áreas de trabajo que nuestro grupo comprende. Ante cada nuevo proyecto continuamos trabajando para acercarle al espectador nuevas preguntas. Porque por sobre todas las cosas, creemos que esa es la principal función del teatro: Aportar preguntas para que cada espectador vaya en búsqueda de sus propias respuestas.